Marianth Cuervo: la abanderada del futuro


Marianth Cuervo no está muy acostumbrada a estar sola frente a los reflectores. Nació en una familia de cinco hermanos, todos karatecas. Se desarrolló en una categoría, los 68 kgs, en la que otras dos grandes estrellas, Yoly Guillén y Omaira Molina, habían monopolizado durante años el puesto en la selección nacional. Se desarrolló como cadete y juvenil en una generación en la que otras figuras como Andrea Armada o Jeffersont Ortiz brillaban con el mismo fulgor en sus respectivas pruebas. Sin embargo, le ha llegado el momento de ir al frente del deporte nacional, y lo hará nada menos que como abanderada de la selección que representará a Venezuela en los Bolivarianos de Santa Marta.

“El ser abanderada es algo que me tiene muy contenta”, reconoce Cuervo. “Es algo que no me esperaba, sobre todo pensando en el nivel que hay en la selección venezolana. Que me hayan elegido a mí como encargada de llevar esa bandera es un honor increíble, un orgullo, una motivación”.

Tal como lo dijo dos semanas antes, cuando le tocó portar el estandarte nacional en el Mundial de Karate Do Juvenil de Tenerife, ella considera esos dos pasos al frente como un hecho meramente circunstancia. En España, sentía que los otros 15 atletas de la selección llevaban la bandera junto a ella. El sábado en Santa Marta serán los casi 600 integrantes de una delegación que incluye a tres medallistas olímpicos (Rubén Limardo, Yoel Finol y Stefany Hernández) los que la ayudarán a empuñar el asta para mostrar el tricolor.

“El resultado de uno como individuo es el resultado de todo un país. Yo apuesto por Venezuela, aquí hay muchísimo talento y nos va a ir muy bien, con el favor de Dios”.

Con apenas 20 años, Marianth ha estado desde los 12 en la selección nacional, pero éste será su debut en el ciclo olímpico. Desde los tiempos de juvenil, se bate con las adultas, con particular impulso ahora que su deporte se ha convertido en olímpico y ella ha comenzado a participar, en un esfuerzo de autogestión, en las válidas de la Premier League, que configurarán el ranking de clasificación a Tokio 2020.

En 2016, superó a Molina en el CAC de su deporte y se consolidó en la selección nacional. Este año se coronó campeona sudamericana en Curaçao y centroamericana y del Caribe en Caracas, en ambos casos en categoría mayor. En el Panamericano de Mar del Plata, logró una plata por equipos y un bronce individual entre los mayores, pero su mayor éxito del año fue a finales de octubre, al quedarse con la medalla de plata de la categoría Sub21 en el Mundial de Tenerife.

Su camino hacia el podio incluyó una victoria en semifinales sobre la mexicana de origen nipón Sachiko Ramos, ganadora del bronce dos años antes en el Mundial Junior de Indonesia, donde Marianth fue quinta y se convirtió en número uno del ranking universal, y sobre una atleta con la que casi seguramente topará en Santa Marta, la peruana Gabriela López. En la final cedió por un estrecho resultado ante la cuatro veces campeona de Europa, la francesa Lea Avazeri.

“Trabajé muchísimo para estar en el podio, realmente creía que podía ganar la medalla de oro”, comenta Marianth. “Salí un poco frustrada porque sentía que el triunfo era mío. Los combates estuvieron fuertes porque fueron muy parejos, pero quedé contenta con los resultados”.

El resultado elevó a Marianth a una élite que todavía la inspira: la de atletas como Jean Carlos Peña, Antonio Díaz, Yohana Sánchez, Luis Plumacher o Andrés Madera, los medallistas mundiales del karate venezolano. “Ahora para mí es un honor servir de modelo a futuras generaciones como lo han sido ellos para mí”.

De ese grupo, solo los tres primeros han tenido el honor de desfilar al frente de una delegación nacional, como custodios del pabellón patrio: Peña en los Bolivarianos de Sucre 2009, Díaz en los Panamericanos de Santo Domingo 2003 y Sánchez en los Juegos Mundiales de Duisburg 2005.

Mujer de decisiones

Marianth no tuvo que pensarlo mucho para iniciarse en el karate do, una disciplina que practicaron sus cuatro hermanos (dos chicas y dos varones) antes que ella. Sin embargo, cuando se sumó a la selección nacional con apenas 12 años, tuvo que comenzar a tomar decisiones.

“Como muchos atletas de esa categoría, yo hacía paralelamente kata y kumite, pero por las exigencias que la selección impone, yo tenía que optar por una de las dos, y decidí que en combate tenía más posibilidades”.

Transitaba el camino contrario al del gran Antonio Díaz, que en el Panamericano Juvenil de Salinas, Puerto Rico, en 1993, llegó a coronarse en kumite, antes de consagrarse exclusivamente al kata.

Otro doble rol que le tocó abandonar fue el de sus estudios superiores. Por algún tiempo cursó paralelamente Contaduría Pública en la UCV y Entrenamiento Deportivo en la Universidad Deportiva del Sur, pero se vio forzada a dejar la primera carrera, ante la falta de un régimen especial para atletas en la “casa que vence las sombras”.

“Por una parte no me gustaba mucho Contaduría y por otra los profesores no hacían ningún tipo de excepción conmigo cuando me tocaba salir a competir o a hacer concentraciones largas”.

Ahora no existen disyuntivas en una vida consagrada al karate do. Marianth Cuervo solo espera poder concentrarse en su preparación para ser parte de los primeros atletas de su deporte que tomen parte en unos Juegos Olímpicos, una ruta en la que los Bolivarianos de Santa Marta constituyen un primer escalón de lujo.

Por: Eumar Esaá

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