Estos son los galardonados de la primera mitad de temporada


Este lunes concluyó la sexta semana de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional en su apartado 2017-2018, así que llegamos a la mitad del viaje y es propicia la ocasión para hacer un alto y evaluar el sendero recorrido. Si debiesen conferirse hoy los premios que se entregan al final del torneo, ¿quiénes y por qué serían los favorecidos? Presentamos esta selección a su consideración.

PRODUCTOR: JESÚS VALDEZ (NAVEGANTES DEL MAGALLANES)

Aún sin la fórmula a la mano, alguien que proyecte 23 jonrones y 75 remolques debe ser el ganador.

CERRADOR: HASSAN PENA (NAVEGANTES DEL MAGALLANES)

Solo Pena tiene doble dígito en salvados (11). No ha perdido y solo ha desperdiciado un salvamento. Ryan Kelly, de Cardenales de Lara, tiene un blown save y tres rescates menos que el cubano.

SETUP: LOIGER PADRÓN (LEONES DEL CARACAS)

Sus ocho holds, sin derrotas, lo llevan bien encaminado.

MANAGER: MIKE ROJAS (LEONES DEL CARACAS)

Recibió un equipo eliminado y con las tripas revueltas. Bajo su conducción, Caracas celebra una de las mejores primeras mitades de su pasado reciente y la convulsa cueva de la 2016-2017 luce pacificada. Rojas ha contribuido a apaciguarla, un logro importantísimo en época cuando el mánager, más que un estratega, es visto como  licenciado en Relaciones Industriales.

NOVATO: ALEXANDER PALMA (LEONES DEL CARACAS)

El jardinero izquierdo de los melenudos no solamente es el principiante que más ha jugado (34 partidos), el que más ha anotado (26), el que más ha hiteado (45), el que lleva más dobles (10), más impulsadas (15, junto con Luis Torrens) y el de mejor promedio (.326). Él juega con hombres. Por justicia hay que mencionarlo  entre los más rendidores individuos del torneo todo. Comparte con Wilfredo Tovar el liderato de turnos (138), reflejo de la relevancia que ha adquirido en el Caracas. Ocupa el cuarto lugar en imparables y se ubica a un doble de los punteros de la estadística, los “ñeros” Cade Gotta y Mauricio Ramos. Es cuarto en anotadas del certamen y segundo en robos, con cinco, a pesar de su corpulencia. Solo él mismo se sentaría en la segunda mitad. Supera a buenos candidatos, como Luis Villegas, Luis Torrens y Alfredo Angarita, todos importantes en sus planteles.

PITCHER: GUILLERMO MOSCOSO (TIGRES DE ARAGUA)

Es el pitcher más efectivo del certamen (1.45) y el más esforzado (37.1 actos, a razón de cinco episodios por apertura). En ninguna de sus presentaciones de la primera mitad recibió más de dos carreras y en las tres últimas siempre cubrió seis capítulos. Va de bueno para mejor.  Es uno de los tres monticulistas que menos gente embasa (1.04 de WHIP) y eso obedece a que va por el home (1,45 boletos por cada nueve innings) y le batean poco (.236 de average). Debe cuidarse para la segunda parte, porque el cardenalero Raúl Rivero le puso las luces altas y Reinier Roibal, de las Águilas del Zulia, tiene tanta puntería como él y poncha más.

REGRESO: FÉLIX PÉREZ (LEONES DEL CARACAS)

La definición del Regreso del Año es gaseosa y varía según el votante ¿Qué debe ser, en el contexto de un pelotero de la LVBP, regresar? Ofrecemos nuestro punto de vista. Regreso del Año: dícese del jugador que llegó a ser una figura establecida en el circuito, luego bajó drásticamente su rendimiento o debió ausentarse por motivos inimputables a él (quedan descartados los sancionados por dopaje)   para después exhibir un accionar similar o mejor al que tuvo antes de sumergirse. Es condecorar al que más bajo cayó y más alto rebotó. En esa concepción no calza, por ejemplo, Freddy García, que intuitivamente emerge como un aspirante lógico. No califica porque García nunca se consagró aquí, afanado como estaba en consolidarse allá, en las Grandes Ligas. Pero es lo que pasa en la LVBP la medida para el análisis y en esta pelota, antes de su fabulosa primera mitad de la 2017-2018, García solo tenía una actuación sobresaliente, cuando trabajó 45 innings en la contienda 1997-1998 y dejó efectividad de 3.20. En mi criterio, una golondrina no hace verano. Con una sola temporada buena no se llega, a menos que sea espectacular, gigantesca (un tipo que aparezca de la nada y pegue veinte jonrones). Luego quien no llegó no puede irse, ni tampoco, por consiguiente, volver. En el caso de García, vive la primera gran campaña en su país.

Sintonizan mejor con los parámetros ya descritos campañas como las de Félix Pérez (transita su sexta temporada como importado en la LVBP y lo ampara el inciso Tom Evans para postularse sin pasaporte venezolano), Guillermo Moscoso y Rafael Cova. Después de cuatro colectas en las que compendió promedio de .315, .378 de OBP, .502 de slugging y .880 de OPS (fue Productor del Año en la 2014-2015), el jardinero cubano cayó por el despeñadero y dejó  un pálido average de .232 con 25 empujadas y 705 de OPS en la 2016-2017. Ya volvió en sí y apila casi tantas impulsadas como en todo 2016 (23), su promedio está regresando a las tres centenas (.307) y su OPS a un vigoroso .948.

En nuestra definición partimos de tres supuestos: que para volver hay que haber llegado y llegar es más que tocar y devolverse; y que irse supone dos escenarios: 1: dramática merma de su contribución. 2: distanciamiento de la liga por motivos ajenos a su voluntad (lesión, presiones por parte de sus patronos en otros circuitos, percances personales). Moscoso reúne los requisitos de un pelotero que llegó: En sus seis temporadas anteriores, entre la 2007-2008 y la 2013-2014, el diestro aragüeño dejó foja de 14-7 y 3.55 de efectividad en 177 episodios. Fue un miembro nato de la rotación de los Leones, uno de sus pitchers de cabecera. Acumuló cinco campañas con efectividad inferior a 3.50, y en todas superó los veinte capítulos de labor. Hablamos de un monticulista que protagonizó en el beisbol venezolano hasta el momento cuando firmó para jugar en la liga japonesa, que cela a su recurso humano y evita por todos los medios que sus importados que vienen del Caribe pasen el invierno siéndoles “infieles” en los circuitos de sus países de origen.  Moscoso pasó tres temporadas sin venir y ha retornado por todo lo alto: como el mejor pitcher del periodo comprendido entre las semanas uno y seis del calendario 2017-2018.

Cova es un típico ejemplo de regreso: a comienzos de esta década brillaba en el bullpen de los Navegantes del Magallanes con su recta de hasta cien millas por hora. Entre los torneos 2007-2008 y 2009-2010 lanzó 79.1 innings, dejó EFE de 2.27 y una tasa de 8.17 ponches por cada nueve episodios. Luego su luz se fue apagando hasta desvanecerse casi por completo: entre las ediciones 2015-2016 y 2016-2017 su efectividad fue de 6.42, con 1.87 de WHIP y casi seis boletos por cada nueve entradas lanzadas. Solo la falta de profundidad del pitcheo guairista lo salvó de quedarse sin trabajo.

Qué distinto el Cova de la 2017-2018, el de 1.65 de EFE, 0,6 de WHIP y solo dos bases por bolas contra 18 abanicados en 16 tramos.  Regresó.

El Regreso del Año es el menos numérico de los galardones, el más impregnado de humana subjetividad. Y desde este espacio sentimos que el reconocimiento está diseñado más para casos como el de Pérez y Cova. Ellos encarnan el espíritu de Luis Salazar, el epónimo del premio: el del atleta que lucha contra la adversidad y la vence, como hizo Salazar en la refriega 86-87 luego de una lesión que casi acabó con su carrera.  Moscoso vivió un exilio dorado. Pérez y Cova, en cambio, experimentaron el sufrimiento. Y de ellos dos, el que cayó de más alto y se golpeó más fuerte fue Pérez, una estrella en regla de la LVBP, uno de sus grandes animadores hasta el amarizaje del año pasado. Pérez viene del fracaso y del dolor, pues este año se lesionó mientras jugaba en México. Ahora se ha puesto de pie para restaurar su prestigio. Por eso es nuestra escogencia.

EL MEJOR JUGADOR: JESÚS VALDEZ

Este redactor sostiene que así debería llamarse la distinción más importante del torneo, en vez de Más Valioso, término que desvía la atención hacia el significado de la palabra y no hacia el desempeño en el campo. Le queda más claro a los votantes qué premiar si se les pide que escojan al mejor pelotero. Corresponderá al elector  valorar cada aspecto del desenvolvimiento del jugador antes de elegir.

¿Quién fue el mejor de las primeras seis semanas? Hay cuatro casos que sobresalen sobre el resto: el magallanero Jesús Valdez, el cardenalero Henry Urrutia, el bravío Cade Gotta y el cacique caribe Balbino Fuenmayor.

Fuenmayor encaja perfecto en el molde tradicional del Más Valioso: el hombre providencial sin el cual se perdería la república, el tipo en cuya ausencia te vuelves nadie y con el cual eres todo. Con su promedio de .383 (el tercero más elevado del circuito), su sumatoria de porcentaje de embasado más slugging de 1.021 y sus 22 impulsadas en 28 juegos, “Balbineitor” alzó a la tribu. Sin él, Caribes perdió siete de ocho. Con él ganó 15 de 28. 944 de OPS computa del séptimo inning en adelante, 1.236 cuando hay gente en base, 1.329 con hombres en posición anotadora, la cifra más elevada entre quienes tienen al menos 80 turnos. El clásico MVP.

¿Qué se le puede objetar? Que es poco lo que aporta en el resto de las facetas del juego: defiende la inicial (sin ser un Guante de Oro) y por su fisonomía es lento en las almohadillas. Y siempre le sacarán en cara que sus números están alterados por el agente Chico Carrasquel, el Edén de los bateadores.

Urrutia le da alas a Cardenales. Es su gran artillero. Es el segundo toletero más integral del torneo, con OPS de 1.045. Es el tercero que más se embasa (.471 de OBP), el segundo que más almohadillas alcanza con sus conexiones (66) y por lo mismo es tercero en slugging (.574). Es el segundo mayor remolcador (26). Golpea para casi .400 (.383, cuarto en average). Urrutia batea así, pese a que su base de operaciones es el estadio Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto, un parque que succiona las conexiones. Es un corredor solvente y a la defensa no ha cometido errores.

¿Qué se le puede objetar? Que hay comportamientos ofensivos aún mejores que el de él, que no es el jardinero derecho con más alcance. Superfluosidades al lado de todo lo que aporta el cubano.

En las Grandes Ligas, el MVP es ahora el WARVP. El premio va a remolque del WAR, esa estadística pretendidamente universal, el esperanto de los números. Si aquí tuviéramos WAR, el ganador seguramente sería Cade Gotta, el pelotero más completo del campeonato: batea para average (es quinto con .369), se embasa todo el tiempo (tercero en OBP con .468), es el mejor hiteador (48), el principal proveedor de dobles (11). Y todo lo hace en la cripta del estadio Nueva Esparta. Cubre con solvencia el jardín central, una posición defensiva clave, y es líder en robos.

¿Qué se le puede objetar? Que no da jonrones y que en Margarita ha arado en el mar, pues los Bravos están fuera de la clasificación.

Cualquiera de estos hombres pudiera exigir que lo llamen el mejor del torneo, pero existe Jesús Valdez. Y Jesús Valdez es el hit de la 2017-2018.

En una temporada cuando los jonrones están en reflujo, el dominicano Valdez va a ritmo de récord, no solo en cuadrangulares, pues proyecta 23, sino en remolcadas, pues a su ritmo cerrará con 75 empujadas. Supera a todos en OPS, en extrabases, en bases alcanzadas, en slugging, que es un monstruoso .699. Es líder en fletadas y en anotadas (31). Su promedio es 353 y su OBP de .450, Hablamos de las producidas de Urrutia como un argumento para estar entre los mejores peloteros de la primera mitad. Pues resulta que Valdez casi lo duplica en ese renglón. Valdez, por si no bastara, tiene 41 carreras creadas. El que más se le acerca en Magallanes es Ronny Cedeño, con 23. Eso para quienes están pendientes de qué tan determinante ha sido un pelotero para la causa de su equipo a la hora de votar por lo que conocemos como el Más Valioso. Valdez saca outs con su brazo en los jardines. Valdez representa una causa ganadora, pues Magallanes está en el tercer lugar y con récord positivo. Con compañeros en circulación, a Valdez se le abre el apetito: 1.330 de OPS, .397 de average.   Puede que Gotta y Urrutia sean más completos, pero la superioridad a la ofensiva de Valdez es de tal magnitud que nadie puede contradecir que sea El Mejor, o el Más Valioso. Para cualquiera de las dos definiciones califica.

Por: Prensa LVBP

Comentarios

comentarios