Mary Gascón: un regalo para la mente que sale desde el corazón


Todo gran campeón hoy en día, en el deporte que sea, se apoya en un equipo multidisciplinario que potencia sus talentos y posibilidades. Kinesiólogos, nutricionistas, preparadores físicos, psicólogos y muchos otros especialistas, complementan la labor del entrenador. Cada vez más los atletas se apoyan en el trabajo de coaches espirituales que usan herramientas de autoayuda y crecimiento personal adaptadas a las demandas del alto rendimiento.

En Venezuela, la reciente lista de nominados al Atleta del Año incluyó a cuatro deportistas (la judoca Elvismar Rodríguez y los golfistas Valentina y Vanessa Gilly y Virgilio Paz) y una dirigente (la presidenta de Fevejudo Katiuska Santaella) con un denominador común: todos apelan a Mary Gascón como su coach espiritual o “entrenadora de la mente”, como a ella le gusta definirse.

Mary se inició en la esgrima. En el mundo del deporte es más conocida como la tía del campeón olímpico Rubén Limardo, pero su trabajo trasciende desde hace rato los límites de la pedana. Por Rubén y por su propia hija, la también espadista María Gabriela Martínez, se certificó como coach con un intenso trabajo entre 2011 y 2012. Su hermana Noris, la madre de Rubén y su principal motivadora, había muerto en noviembre de 2010, y Mary sabía que los olímpicos de la familia necesitarían el soporte espiritual que ella les brindaba, con una mezcla de empirismo y estudios de psicología.

Pero lo que comenzó como un proyecto familiar ha ido mucho más allá y han convertido a Mary en referencia, por el éxito probado en otros deportes. Bolívar se proyectó como la gran potencia nacional del judo a raíz del trabajo realizado con sus herramientas, la vinotinto de fútbol sala se confió a sus manos y la lista de postulados a Atleta del Año ha sido la más reciente prueba de su efectividad.

La “tía” universal del deporte venezolano confiesa que precisamente el judo de Bolívar, su estado natal y donde todavía reside, ha sido su conejillo de Indias, y la sensei Katiuska Santaella se autodenomina su mejor alumna.

“Ella dice que no cree que nadie trabaje mis enseñanzas como lo hace ella”, comenta Mary Gascón. “Cuando creé el taller de visualización creativa, se los dimos al judo primero. Había que hacer un tablero de los sueños o mapa del tesoro. Estaban cerca los Juegos Bolivarianos y Katiuska metió a los muchachos que iban a Santa Marta y a uno que no iba. El número uno de ese peso consiguió un trabajo y pasó a ser sustituido por ese atleta, que ganó bronce en los Juegos. Con esa fuerza logró llegar a la federación internacional sin antes pasar por la nacional. Dice que trabajar conmigo marcó un antes y un después, un cambio total”.

“Yo creo que todo lo que se va a dar hacia afuera, todo lo que tú quieres lograr, es un trabajo que tienes que hacer dentro de ti”, explica Mary. “En el caso de la sensei Katiuska, se hizo un trabajo de dar dirección al amor: hacerla entender ese concepto de que ‘el amor de mi vida soy yo’. Con corregir esa dirección, se solventan muchas cosas. Es un trabajo básicamente de fuerza interior, de establecer metas, objetivos, propósitos”.

El concepto de que todo comienza en la mente incluye entrenar el pensamiento para crear un ambiente de éxito: “Si el atleta tiene alguna creencia que lo está limitando, le hacemos afirmaciones de poder con esa creencia. Además trabajamos la autoestima, que no es cómo me ven los demás, sino cómo me veo yo, y eso forma parte de un proceso de autoaceptación, de autovaloración, de autorreconocimiento muy importante, porque con una autoestima poderosa, lo que diga cualquier persona no te va a afectar. Y yo necesito eso: que el atleta tenga suficiente fuerza mental para contrarrestar cualquier orden en negativo”.

El trabajo de Mary, que puede ser a corto, mediano o largo plazo, dependiendo de la disponibilidad de tiempo para poner en práctica lo que se va aprendiendo, incluye manejar variables como la activación (que permite controlar la ansiedad ante un reto), la autoconfianza, la concentración, el foco y la visualización.

“Lo primero que se afecta con un pensamiento negativo es el sistema muscular, y eso es crítico para un atleta. Por eso trabajamos para que la activación se haga de forma correcta a través de relajación, ejercicios de respiración específicos y programación neurolingüística. El foco, por ejemplo, debe estar entrenado para no dispersarse cuando se recibe una instrucción del entrenador y hay que regresar de inmediato a la acción de competencia. La visualización se hace tanto con situaciones pasadas como futuras. Una visualización creativa poderosa es clave si queremos crear una situación de competencia exitosa”.

De su trabajo con el Marítimo de Margarita de fútbol sala le quedó una experiencia personal muy gratificante: la llamada de la esposa de José “Diablito” Espinoza, la gran figura del equipo, para agradecerle el cambio que sus enseñanzas habían obrado en él.

“Manejamos mucho la palabra, porque es importante enseñarles que tiene poder y fuerza, igual que el control del pensamiento. Ese control lo deben tener desde que se despiertan en la mañana y es un trabajo para la vida. La esposa del Diablito me decía que sentía que él era otro. Te enfocas en lo positivo, en lo que mereces, en los resultados. Muchas veces el atleta se enfoca en lo que no quiere o no le gusta, y eso es lo que invoca”.

Con la vinotinto de futsal le tocó sanar heridas de infancias terribles, para romper bloqueos en algunos jugadores: “Yo no hago terapia, pero sí unos ejercicios para empoderar al niño que fueron, porque si ese niño no está en un estado de libertad, nos puede afectar en competencia. El atleta debe tener las herramientas para detectar cuando el niño está afectando, y entonces toma el control para que el adulto resuelva”.

“Estudié análisis transaccional y con esa teoría trabajo al niño. Con el doctor Claude Steiner aprendí el concepto de abrir el corazón y hablar desde allí para trabajar a un atleta. Por experiencia propia sé que cuando un corazón habla, otro corazón responde. Hay atletas con los que me cuesta más entablar este tipo de relación porque se van más a lo racional. Dar desde mi corazón ha sido la clave de mi trabajo con los atletas”.

Por: Eumar Esaá

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