Vuelta al Táchira: homenaje a la montaña


Pocos pilares quedan en pie en la oferta de sedes venezolanas para eventos internacionales, luego de años de desinversión y de una última temporada que terminó de derribar gran parte de la estructura existente, y que se llevó por delante hasta el derecho de ser local en Copa Davis. La Vuelta al Táchira en bicicleta, que en 2018 arriba a su edición número 53, apuesta a ser una de esas excepciones.

Equipos de siete países han confirmado su asistencia al giro fronterizo, que al igual que el año pasado ha diseñado una ruta que incluye solo tres estados, sumando a los vecinos Mérida y Barinas, y que pasará por 22 de los 29 municipios tachirenses entre el 12 y el 21 de enero.

“En los últimos años hemos querido hacer la Vuelta más regional, también para tener más control y aminorar gastos”, explica William Rodríguez, presidente de la Asociación Tachirense de Ciclismo, y principal responsable de la organización del evento más importante del calendario nacional sobre dos ruedas. “Táchira es un estado muy ciclístico y hemos tenido mucha receptividad en los municipios por los que ha pasado, por eso hemos querido continuar con esta política de hacerla más regional”.

El trazado extrañará esta vez una de las llegadas en altura más emblemáticas, la de Casa del Padre, que ha sido eliminada, mientras que se mantienen las otras cimas reinas, La Grita y Cerro El Cristo.

“Siempre hemos tenido problemas para mantener el orden en la llegada de Casa del Padre, porque en los últimos kilómetros la vía se estrecha y la afición no ha tenido el comportamiento debido. Ha habido muchos empujones y otros incidentes, y la Vuelta al Táchira se rige por reglamentos internacionales, con comisarios enviados por la UCI que últimamente han evaluado muy mal esa etapa en sus informes. Nada más en 2017 hubo cerca de 10 ciclistas amonestados por faltas en ese tramo. Para evitar sanciones decidimos suprimir esta etapa para ver qué correctivo podemos tomar. De hecho este año se había eliminado, pero se llegó a un acuerdo con la gobernación y la comunidad que no se cumplió, incluso hubo más problemas que el año anterior”.

El aporte de altura de Casa del Padre será sustituido por los 23 km de ascenso vía a la meta en la cuarta etapa, un recorrido de 151 km entre San Juan de Colón y San Simón. “No se va a sacrificar montaña sino que se va a compensar”, apunta Rodríguez. “Por supervisión internacional la Vuelta debe tener un porcentaje específico de montaña y otro de carretera llana, pero no ha dejado de ser fundamentalmente un reto de montaña”.

La última experiencia del calendario UCI en nuestro país fue una Vuelta a Venezuela caótica, pospuesta en dos oportunidades (primero por las protestas que sacudieron varias ciudades entre abril y julio) y después por problemas presupuestarios. A la postre, de los cinco equipos internacionales que estipula la UCI para conservar la categoría 2.2 (que otorga puntos para clasificación a Mundiales y Juegos Olímpicos) solo fue posible traer uno, por problemas de conectividad aérea y de agenda de las escuadras. Rodríguez advierte que ese no será el caso de la Vuelta al Táchira.

“No hemos tenido problemas de ese tipo. Ya hemos hecho invitaciones y tenemos equipos extranjeros ya confirmados. De hecho estamos por encima de la cuota. Tenemos clubes de Suiza, México, República Dominicana, la selección de Cuba y alrededor de tres equipos colombianos. Hicimos la exigencia de que tengan una buena preparación para que vengan a dar un buen espectáculo”.

A ese grupo habría que sumar la confirmación más reciente, la del Androni Sidermec de Gianni Savio, un club que ha ganado cinco veces la Vuelta al Táchira, primero con su antigua denominación de Selle Italia y las últimas dos veces en las piernas de José Rujano.

El campeón defensor Jonathan Salinas volverá a formar parte de un Lotería del Táchira en reconstrucción luego de la crisis institucional de la última temporada, que ha llevado a la escuadra a iniciar una intensa campaña de comercialización para solventar carencias de todo tipo, incluso de material deportivo.

“Debemos tener de 15 a 20 equipos venezolanos”, agrega Rodríguez. “Lotería está atravesando por una crisis, pero está en reestructuración, consiguiendo patrocinantes para participar con dos equipos. Con otras escuadras como JHS o Amo Táchira, el estado estará bien representado”.

Dos hombres que acumulan entre ambos cuatro títulos del giro fronterizo, José Chacón y César Salazar, estarán al frente de las escuadras loteras, el primero con el equipo principal y el segundo con Kino Táchira.

Los visitantes también traen sus figuras. Shimano de Colombia tiene en sus filas al campeón de la Vuelta a Venezuela y del UCI América Tour en 2006, el veterano José Serpa, y Androni presentará a figuras como Marco Benfatto o Raffaello Bonusi, ganador de una etapa en 2017.

La Vuelta, sin embargo, aguarda la partida con un precedente negativo, el reciente aplazamiento de la Vuelta a Bramón, que forma parte de la pretemporada tachirense, por recomendación de la Zona Operativa de Defensa Integral (Zodi) del estado, ante el temor de que el evento se viera afectado por las protestas en una entidad a la que le ha faltado el combustible por semanas. Si la conflictividad social está descartada o no de cara a la Vuelta al Táchira, eso solo se sabrá cuando baje la bandera a cuadros.

Por: Eumar Esaá

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